Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Donde hay confianza, da asco.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
El que no arriesga no gana.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Según serás, así merecerás.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
A causa perdida, mucha palabrería.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Si hay miseria, que no se note
Vivir es morir lentamente.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
Alegrías secretas, candela muerta.
Cada cual a lo suyo.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
En el pecado se lleva la penitencia.
Los compañeros de cama se escogen de día
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
En el bosque no hay pájaros gordos.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Por unas saludes, no te desnudes.
Quien no sabe dar sabe recibir
Los pájaros más bellos están enjaulados
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.