Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
Poca hiel corrompe mucha miel.
La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Riqueza vieja es la nobleza.
Hay confianzas que dan asco.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
El vicio, saca la casa de quicio.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Los cementerios están llenos de valientes.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Un buen caballo tiene muchos defectos, un mal caballo solo tiene uno
Los que temen una caída están medio vencidos.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
El abismo lleva al abismo
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
El yerro encelado, medio perdonado.