Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Amante atrevido, de la amada más querido.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Mi secreto, en mi pecho.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Quien mal casa, tarde enviuda.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Hasta los animales se fastidian.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Más feliz que marica con dos culos.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
A falta de caballos, que troten los asnos.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
El que la hace riendo, la paga llorando.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
Hoy por ti, mañana por mí
Que cada cual espante sus pulgas.
No solo de pan vive el hombre.
La vida es un deber a cumplir
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
La fuerza no es un remedio
Bandera vieja, honra capitán.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías