Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Hay que sufrir para merecer.
Esta lloviendo sobremojado
Entre bueyes no hay cornadas.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
El hábito no hace al monje.
A quien labora, Dios lo mejora.
Tanto pedo para cagar aguado.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
La belleza siempre tiene razón
No creas jamás que tu enemigo es débil.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Estar en tres y dos.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
La tierra será como sean los hombres.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Alegría, belleza cría.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
El agua lo lava todo excepto la mala fama.