A bloque, la casa en roque.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Por San Andrés, corderillos tres.
El que tiene sed, busca agua.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
A balazos de plata y bombas de oro, rindió la plaza el moro.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
El vino con el amigo.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
A caballo comedor, cabestro corto.
La procesión va por dentro.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
De la boca del ladrón, todos lo son.
No llega antes el que más corre si no el que menos tropieza.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
Abril, deja las viñas dormir.
Agua mansa, traidora y falsa.
A burra nueva, cincha amarilla.
Más gente va en coche al infierno que al cielo.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Al que dice la verdad le ahorcan.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Cada año, calzones de paño.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
El amor iguala a los que se aman.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Febrero, cebadero.
Al que se hace de miel, las moscas se lo comen.
No plantes viña junto a camino, porque todo el que pasa coge un racimo.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
La ignorancia es peor que la corrupción.
Interés, cuánto vales.
Peor es la moza de casar que de criar.
El que busca, encuentra.
Gana poco, pero gana siempre.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Hijos casados, trabajo doble.
El que tiene salud es rico.