Cuando llega el buen sentido el amor envejece
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
La felicidad da la vista a un ciego
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Hacerte amigo del juez
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Confesión obligada, no vale nada.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
La magnificencia prestada, es miseria.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
En casa del que jura, no faltará desventura.
El perro con rabia, de su amo traba.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
A barba muerta, poca vergüenza.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Tras cada pregón, azote.
La contradicción es la sal del pensamiento
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.