Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
La alegría es el mundo de la libertad
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Más doblado que carpa de camión.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
A quien presta nada le resta.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
La esperanza es lo último que se pierde.
El placer puede fundarse en la ilusión, pero la felicidad reposa sobre la verdad
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
Del reir viene el gemir.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
A lo hecho, pecho.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Deja al menos un huevo en el nido
La fantasía es la primavera del alma
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Refran viejo, nunca miente.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Matar dos pájaros de un tiro.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
Como es el padre, así es el hijo.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Ocurre en las mejores familias.
Camina como viejo y llegarás como joven.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.