Más vale un "toma" que dos "te daré".
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
Con dinero baila el perro.
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
Amigos somos, pero los peces aparte.
No todos lloramos el mismo día.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
Bien o mal, junta caudal.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
El necio cree que todo lo sabe.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
La verdadera amistad es inmortal.
Jugar, fumar y beber, no es cosa de jovencita ni de mujer.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
El día que te casas, o te curas o te matas.
El que se casa, quiere casa.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
En verano, no hay cocinero malo.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
Impedir lo que ha de ser, no puede ser.
A quien está en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda.
Los hijos son lo que la madre quiere.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
Mujer desnalgada es hombre.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Hablar a tontas y a locas.
A mala lluvia, buen paraguas.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
El sueño quita el hambre.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
No des consejo a quien no te lo pide.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Niña, te aseguro que según tienes la cara tendrás el culo.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Es más limpio que el cuello de un sacerdote.
La buena vida no quiere prisas.