Hacienda de señores, se la comen los señores.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Contigo me entierren, que me entiendes.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
No hay boda sin tornaboda.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Unos mueren para que otros hereden.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
Mallorquina, puta fina
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Aún no asamos y ya pringamos.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
Eso es regar fuera del tiesto.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Al buen callar, llaman Santo.
Bien está cada piedra en su agujero.
Cabra manca, a otra daña.
Paciencia y barajar.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Amistad de juerga no dura nada.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Todo el mundo ha sido antes joven, pero no todas las personas han sido viejas con anterioridad.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Una cuchilla desafilada hará a veces lo que no puede hacer un hacha afilada.
Haz favores y tendrás enemigos.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
A la madrastra, el nombre le basta.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
El que da primero da dos veces.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Quien lee despacito, comprende el escrito.