Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Pajes; mozos y era Perico solo.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
A la cabeza, el comer endereza.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
No te cases por dinero. A préstamo lo conseguirás mucho más barato.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
El cornudo es el último que lo sabe.
Encontré hoy, comeré hoy. Mañana? Bien... Dios es grande.
Al barrigón, no le vale faja.
Un real de deuda, otro acarrea.
La cara bonita y la intención maldita.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Erga Arga y Aragón, hacen al Ebro varón.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Buen lector, mal escribano.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Con tijeras propias y tela ajena, ¡qué bien se corta!.
Jugar bien sus cartas.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Es viejo, pero no pendejo.
A bien obrar, bien pagar.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.