Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
El que tiene los pies torcidos no llega a donde quiere.
Para quien no sabe a dónde quiere ir, todos los caminos sirven.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Malo es cojear delante de un cojo.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Amor de amos, agua en cestos.
Abrojos, abren ojos.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Lo ordenado en el cielo, por fuerza se ha de cumplir en el suelo.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
De casa del abad, comer y llevar.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
Si tras la belleza no encuentras una mente sabia, considérala como la de un animal
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Vale más tener amigos en la plaza que en la caja.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
Un buen día nunca se olvida.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Al que mucho se agacha, el culo se le ve.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Oro es, lo que oro vale.
Sobre la cola del león no se sienta nadie.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
A escote, no hay pegote.
El sol no sabe de buenos, el sol no sabe de malos. El sol ilumina y calienta a todos por igual. Quien se encuentra a sí mismo es como el sol.