Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
Un labrador en pie es más que un grande arrodillado.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Más vale mendrugo que tarugo.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
De buen chaparrón, buen remojón.
¿A dónde vas a ir que más valgas?.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
De la carta al timón, al revés la corrección.
Quien va sin apuro, camina seguro.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Cual andamos, tal medramos.
Creer a pie juntillas.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
A mal viento va esta parva.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
No hay hombre sin hombres.
El rostro es el espejo del alma.
El amor lo perdona todo.
Agua de mayo, crece el pelo un palmo.
A un asno, bastale una albarda.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
El río, por donde suena se vadea.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Para su casa no hay burro flojo.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Callando el necio, se hace discreto.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Por las faldas se sube a las montañas.