Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Una carga inclinada no va a llegar a su destino.
Es ley la que quiere el rey.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Músico pagado no toca bien.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
¿Mirón y errarla?.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
El amor es como la flor de la higuera: si se huele discretamente exhala su fragancia, pero si se la expone a los ojos de los demás acaba cubierta de moscas y pierde su perfume
Ignora al ignorante.
Fue a un concurso de tontos y lo perdió por tonto.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
A cada santo su vela
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Tronar como un arpa vieja.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.