Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Me lo contó un pajarito
Cuidado con la adulación
Por San Martín, trompos al camino.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Ama profunda y apasionadamente.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Los vicios no necesitan maestro.
Ser un mordedor de pilares
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
En la cancha se ven los gallos.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Pasar amargura por ganar hermosura.
La admiración alaba, el amor es mudo
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
El casado casa quiere.
El pez grande se come al chico.
Septiembre benigno, octubre florido.
Alabanza propia, mentira clara.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Si ofendes serás ofendido
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.