Una gran ciudad es un gran desierto.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Un hormiguero puede causar el derrumbamiento de un dique de mil li.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Amigo y vino deben de ser añejos.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Boca con duelo, no dice bueno.
Del viejo el consejo.
El procurar no caer es mejor que el levantarse aunque sea con ayuda.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Quien aprisa asa, quemado come.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
El que mal se maneja, despacio padece.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
El que venga atrás que arree.
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
No se disparan flechas a una cara sonriente.
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.Proverbios 1:7
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
A Seguro se lo llevaron preso