Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Dos fuentes, dos ríos.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
El ladrón no roba jamás una campana.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
La buena hija dos veces viene a casa.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Dios no desampara a sus hijos.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
Calienta más el amor que mil fuegos
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
Ante Dios, todos somos iguales.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.