¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Fiate de Dios y no corras.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
La lengua es el castigo del cuerpo.
A dos palabras tres porradas.
¿Adónde irá el buey que no are?.
Después de la guerra, todos son generales.
Cada uno con su humo.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
Cada cual decía del amor que tenía.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Una montaña se escala en etapas, las propiedades se adquieren en etapas, y a la sabiduría se llega en etapas.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Cada cual es hijo de sus obras.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Decir bien y obrar mejor.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Hable el sabio y escuche el discreto.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.