Corrido va el abad por el cañaveral.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Conquista el amor solo aquel que huye
El perro que raspa,no muerde.
Más fea que una patada en la canilla.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
El oro legítimo no teme al fuego.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Sin harina no se camina.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
La curiosidad mató al gato.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo.
Qué satisfacción estar enamorado
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
A bestia loca, recuero modorro.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
El que se queja, sus males aleja.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.