Aramos, dijo la mosca al buey.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
El río pasado, el santo olvidado.
Idos y muertos, olvidados presto.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
El que rompe viejo, paga nuevo.
El arma es enemiga de su dueño.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
Ojo por ojo, diente por diente.
Burro que piensa bota la carga.
Una espina en el ojo.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Quien escribe mucho desvaría
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Al mal tiempo, buena cara.
Un juego de cartas se juega con dinero
El agua va siempre al río.
El hombre reina y la mujer gobierna.
De desagradecidos está el infierno henchido.
No se hablar, y me mandas predicar.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.