Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
La ley de Dios no come trampa.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Ni siquiera Dios, que es todopoderoso, puede hacer que caiga la lluvia de un cielo raso.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Codicia mala a Dios no engaña.
Dios da, nunca vende.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Quien bien hace a su enemigo, a Dios tendrá por amigo.
Refranes y consejos todos son buenos.
Freídle un huevo, que dos merece.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Fiate de Dios y no corras.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
A Dios, nada se le oculta.
Dios da frío según la ropa.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
El abismo lleva al abismo
Como chancho en misa.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Refranes viejos son verdaderos.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Decir refranes es decir verdades.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Dios ayuda al que mucho madruga.