Al loco y al aire, darles calle.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Más vale que sobre que no que falte.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Esta lloviendo sobremojado
Cada altar tiene su cruz.
Del joven voy, del viejo vengo.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
No da un tajo ni en defensa propia.
De tales devociones, tales costurones.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
La alegría da miedo
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Bien ama quien nunca olvida.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
La vida es un deber a cumplir
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
El nosotros anula el yo.
El que no agradece, al diablo se parece.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
El que a hierro mata , a hierro muere.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Alegría y desgracia no son eternas
Hoy por ti, mañana por mí
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
El amor destierra la vergüenza.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.