Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
A donde va encuentra un problema
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
El ojo quiere su parte
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
No juzgues el barco desde tierra
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
A la vejez, dinero y mujer.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Un protector es como un manto.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
El casado casa quiere.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
La fantasía es la primavera del alma
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
La fantasía es el reposo del alma
Una respuesta amable mitiga la ira.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
El tiempo todo lo cura
Mata, que Dios perdona.
El que se casa, por todo pasa.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Aun el león se defiende de las moscas.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia