Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Vale menos que lo que costó bautizarle.
A brutos da el juego.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
El sol brilla para todos.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Cada maestrito tiene su librito.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
No con quien naces, sino con quien paces.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
A quien nada quiere, todo le sobra.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Habla de la guerra, pero no vayas a ella.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
El amor y el reloj locos son.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Es como llevar leña para el monte.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Ni agradecido ni pagao.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
El juego destruye más que el fuego.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Más merece quien más ama.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
El que quiere mentir, alarga los testigos.