Necesitado te veas.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Año bisiesto, año siniestro.
Al rico, los amigos le son enemigos.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Perro flaco soñando con longaniza.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Cuando el bien te sale al encuentro, mételo dentro.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Con afán ganarás pan.
Saber más que Merlín.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Grano a grano, se llena el granero.
Razones sacan razones.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Tropezando se aprende a caminar.
A la sombra del gitano, medra el villano.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Guardas bien y no sabes para quien.
Si quieres sacar miel, sácala por San Miguel.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Antes muerte que vergüenza.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
La esperanza alegra el alma.
Donde hay confianza, da asco.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Para todos hay un cementerio.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.