No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
El que depende de otro come mal y cena peor.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Sin segundo, no hay primero.
Nunca con menores, entables amores.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Rectificar es de sabios.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
Cada dueño tiene su sueño.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Acá como allá, y allá como acá.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Leche y vino, veneno fino.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
La vida es un soplo.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
Buscar los tres pies al gato.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
El peligro que no se teme, más presto viene.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
A tal amo tal criado.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
La primera cucharada de sopa siempre es la más deliciosa.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
El que escucha su mal oye.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Ten en dos bancos el culo por si te fallará uno.