Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
Buena barba, de todos es honrada.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Secreto de tres, secreto no es.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Donde mores no enamores.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Los hermanos y las hermanas están tan unidos como las manos y los pies.
Una maravilla, con otra se olvida.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
A fin de año, remienda tu paño.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Entre amigos no hay cumplidos.