Bailaré según tu música.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
La excepción no hace la regla, sino que estará fuera de ella.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
El que se escusa, se acusa.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Casarás y amansarás.
Cuentas viejas líos y quejas.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Hijos y mujer añaden menester.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Ni lava ni presta la batea.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Dame dineros y no consejos.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Casa hecha, sepultura abierta.
Está como padre, que le llevan la hija.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
El mundo da muchas vueltas.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.