Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
El que bien te quiere no te engaña.
El que hambre tiene, con pan sueña.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
No es bueno quien cree malos a los demas.
En largos caminos se conocen los amigos.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
A bien obrar, bien pagar.
La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
No te asocies al acalorado ni le visites para conversar.
El mundo no va a encontrar huelga por solo decir ?paz?.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Sobre advertencia no hay engaño.
Palabra de boca, piedra de honda.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Roma, acuerdos y locos doma.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Al potro que le alabe otro.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Una obra acabada, otra empezada.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.