La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Si no tienes un enemigo dentro, poco podrán hacer los enemigos de fuera.
Junta de cuatro, junta del diablo.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Antes de conocer bien a un amigo conviene haber comido mucha sal con él
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Burlas que son veras, otro las quiera.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Ser lento en dar es como negar.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
Espero que os haya gustado mucho esta recopilación de Proverbios budistas. Muchas gracias por vuestra atención.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Buen abogado, mal cristiano.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
No es el diablo tan feo como lo pinta el miedo.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
De mozo rezongador nunca buena labor.
De los hombres se hacen los obispos.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
El que algo teme, algo debe.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.