El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Date buena vida, temerás más la caída.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Ítem de lista viñeteada
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Pan a hartura y vino a mesura.
Dádivas quebrantan peñas.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Desvestir un santo para vestir otro.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
A tu casa venga quien te eche de ella.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
A la mujer honrada, su propia estima basta.
La mar que se parte, arroyos se hace.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Cuervos vienen, carne huelen.
A cada cañada le llega su añada.
Racimo corto, vendimia larga.
Dolor de viuda, bien poco dura.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Mal largo, muerte al cabo.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Quien virtudes siembra, fama siega.