No hay luna más clara que la de enero, ni amor más querido que el primero.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Poco y entre zarzas.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Matar un tigre.
La risa hace buena sangre
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Del mal vino, buena borrachera.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Con pan y vino, se anda el camino.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Ir por lana y volver trasquilado.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Baños, hasta los cuarenta años.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
No conviertas en amigo al que has vencido
Olla con gallina, la mejor medicina.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
Amor de gato se ve por el tejado.
Hombre amañado, para todo es apañado.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
A refajo verde, ribete encarnado.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
De la vista nace el amor.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
A casa de tu tía, más no cada día.
La vida no es senda de rosas.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
Esto son habas contadas.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Nunca olvides tu casa.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.