Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
La distancia hace a las montañas más azules.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Gato escaldo del agua fría huye.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Amor de lejos contentos los cuatro.
El amor es tan fuerte como la muerte.
Magra olla y gordo testamento.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Favores en cara echados, ya están pagados.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
Palabra dada, palabra sagrada.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
A buen capellán, mejor sacristán.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
Remienda paño y pasarás año.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Tierra de roza y coño de moza.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.