Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
El sueño es hermano de la muerte.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
No todos los que van a la iglesia son santos
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Una deuda, veinte engendra.
Valentón y rufián, allá se van.
¿Queres dormir al sueño?
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
De dientes pa'fuera.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
A barba muerta, obligación cubierta.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Un indio menos, una tortilla mas.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Hoy por mí, mañana por ti.
A malos ratos, buenos tragos.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Quien mucho da mucho recibe.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
La honestidad es un vestido de oro
Agua, agua, que se quema la fragua.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Ni cenamos ni se muere padre.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.