Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Es demasiado necio para ser loco.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Noche toledana. (Irse de farra).
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Pa'trás como las del marrano.
Donde hay nobleza, hay largueza.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
No gastés pólvora en chimancos.
El que mucho promete, poco cumple.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
De los celos, se engendran los cuernos.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
A cada lechón le llega su noche buena.
Yantar sin vino, convite canino.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Los difuntos, todos juntos.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.