Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
A escote, no hay pegote.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
El agua demasiado pura no tiene peces.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Quien va a almorzar no invitado, es que no ha desayunado.
Mano que te da de comer no has de morder.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
Ningún ladron quiere ser robado.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
Como que se murió si me debía.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Cada gorrión tiene su corazón.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Luego que tu pan comí, no me acordé de ti.
Que sabe el chancho de pasteles.
Parto malo, e hija en cabo.