Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
De abedul la albarca y pasarás la charca.
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Ahí si hay mucha tela de donde cortar.
Al higo por amigo
Quien hace por común, hace por ningún.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
Dios no desampara a sus hijos.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Fea con gracia, mejor que guapa.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Despacio, que llevo prisa.
De mercader a ladrón, un escalón.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Nacemos de un polvo y cuando muramos nos convertiremos en polvo.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
No es mala la muerte cuando se lleva a quien debe.
No hay miel sin hiel.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
La lluvia por San Lorenzo estropea los higos.
A barba muerta, poca vergüenza.
Cada día olla, amarga el caldo.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Cuando el hambre es de calor, el pan viejo es fresco.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
La barba no hace al filósofo
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
El trompo mientras más lo lían más baila.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Burro adornado, busca mercado.
La letra, con sangre entra.
El que nada no se ahoga.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.