No cambio tu cacareo por tus huevos.
Carne de cochino, pide vino.
Los cascos salen a la botija.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Frio, frio, como el agua del rio.
La democracia también genera hombres deshonestos
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.
Eso es regar fuera del tiesto.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Quien en ti se fía, no le engañes.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Año lluvioso, échate de codo.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Pecado callado, medio perdonado.
El agua es blanda y la piedra es dura; pero gota a gota, hace cavadura.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
Dale con que va a llover.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Trato es trato.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
No busques de qué murió quien carne asada cenó.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.