El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Del favor nace el ingrato.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Beber por jarra penada, no me agrada.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
El tonto ni de Dios goza.
Dios nos coja confesados.
Tiran más tetas que carretas.
En cualquier batalla pierden vencedores y vencidos.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
De pies a cabeza.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
Juego de bolos no lo entienden todos.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
Tiene suficientes riquezas el que no pide prestado ni tiene que adular a nadie.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
No somos nadie, y menos en traje de baño.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
La caza y los negocios quieren porfía.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Molino cerrado, contento el asno.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.