La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Redondear la arepa.
Hombre prevenido vale por dos.
Se las sabe por libro
Al perro muerto, échale del huerto.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Hijos y mujer añaden menester.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
A los tontos no les dura el dinero.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
En cada refrán tienes una verdad.
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Otoño entrante, uvas abundantes.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Tarea que agrada, presto se acaba.
Nunca te apures para que dures.
El que a hierro mata , a hierro muere.
A creer se va a la iglesia.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
A otro perro con ese hueso.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Cama de novios no la tienen todos.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Roer siempre el mismo hueso
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
Que no te den gato, por liebre.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Día de agua, taberna o fragua.
Flores pintadas, no huelen a nada.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
En un altar deteriorado no se prenden velas.