Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
No está la Magdalena para tafetanes.
A caballo grande, grandes espuelas.
Hija la primera, del padre entera.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
El temor modifica tu conducta.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
En esta vida no hay dicha cumplida.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Nunca cagues más de lo que comes.
Cada cosa tiene su precio.
En buena casa, mal inquilino.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Dame dineros y no consejos.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Adorar al santo por la peana.
Cada raposa mira por su cola.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
El que quiere besar, busca la boca.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
De desagradecidos está el infierno henchido.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.