Demasiado hacer el amor acaba en nada
Novia sin cepas, novio con quejas.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Año de nieves, año de bienes.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Los refranes no engañan a nadie.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Las aguas mansas son las peores
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Hasta la muerte, todo es vida.
Bien ama quien nunca olvida.
Al pan se arrima el perro.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Estar armado hasta los dientes
Para ser bella hay que ver estrellas
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Estar en tres y dos.
No hay mejor vecina que tu cocina.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Si te queda el saco.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
A cada santo le llega su día.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
A la hija casada sálennos yernos.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.