Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Guarda pan pa Mayo y hierba pa' tu caballo.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
En casa de los tíos ella es la tía.
Zapateros y sastres que no fueran embusteros, no serían sastres ni zapateros.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Más matan cenas que guerras.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
De los hijos, el que muere, el más querido.
Una madre es para cien hijos, y cien hijos no son para una madre.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
No busques en la plaza lo que tienes en tu casa.
Guardas bien y no sabes para quien.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Que me siembres en Marzo, que me siembres en Abril, hasta Mayo no he de salir.
Unos mueren para que otros hereden.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
A un fresco, un cuesco.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Cada hombre deja sus huellas.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Al niño que llora le dan pecho.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Músico pagado no toca bien.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
No falta de que reirse.
El verano muere siempre ahogado
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
Como turco en la neblina.
De suerte contentos, uno de cientos.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Cuando agua venga antes que viento, prepara el aparejo a tiempo.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Los dioses ayudan al que trabaja
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
En bote pequeño la buena mermelada.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.