Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Zapatero a tus zapatos.
La lengua es el azote del culo.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
La tercera es la vencida"
Amigos pobres, amigos olvidados
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Cavas tu tumba con los dientes.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Ve tu camino para no tropezar.
Alegrías secretas, candela muerta.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Cada cual lleva la lengua al lado donde le duele la muela.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
A malos ratos, buenos tragos.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Aceite y vino, bálsamo divino.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Mano que te da de comer no has de morder.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Un mes antes y otro después de Navidad, es invierno de verdad.