El solo decir te quiero, no logra amor duradero.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
A viña vieja, amo nuevo.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Lo escaso es siempre lo más bello.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
El que bien ama, tarde olvida.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Del reir viene el gemir.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Gota a gota se forma el río.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Tanto nadar para morir en la orilla.
No te vallas a morder la lengua.
Más logran las lágrimas que las palabras.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
El mono vestido de seda mono se queda
Quien lengua ha, a Roma va.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.