La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Como suena a copla, tu me la soplas.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Bebes vino, no bebas el seso.
Año de nieves, año de bienes.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Buena vida, arrugas tiene.
Cama de novios no la tienen todos.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Al perro muerto, échale del huerto.
El perro que mucho lame, chupa sangre.
A gallo viejo gallina joven.
La primavera la sangre altera.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
De la vista nace el amor.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
El que la hace riendo, la paga llorando.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Hablar con lengua de plata.
Un pie calzado y otro descalzo
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Donde no hay harina todo es mohína.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
Una buena campana se siente de lejos.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
La confianza da asco
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Las felicidades que gustan no duran demasiado