Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
No tropieza quien no anda.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
El que calla, no dice nada.
Hacer frotaciones con cáscara de vaca.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
No quiere música Roque, ni hay tampoco quien la toque.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Conocemos más a una persona por lo que dice de los demás, que por lo que dicen de ella.
El hambre arroja al lobo al bosque.
El que no se fía, no es de fiar.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Tranquilidad viene de tranca.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Quien hace, aplace.
Estás en la procesión y también quieres tocar las campanas.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
El que depende de otro come mal y cena peor.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Gracias que hacen pero no la ven.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
A quien no la teme, nada le espanta.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
Fiar, en Dios y en otro no.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Valgan las llenas, por las vacías.
A gran chatera, gran pechera.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
De padres asientos, hijos taburetes.