Fuiste doncella y viniste parida.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
Cuando canta la rana, buena semana.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
A causa perdida, mucha palabrería.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Hambre matada, comida acabada.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Paga adelantada, paga viciada.
Cada cosa nace para su semejante.
Donde se pace, que no donde se nace.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Daca el gallo, toma el gallo, quedan las plumas en la mano.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
La tierra que me sé, por madre la he.
La avaricia rompe el saco.
Ningún ladron quiere ser robado.
A la mujer bigotuda, de lejos se le saluda.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
La mejor forma de vengarse de un malvado es no parecerse a él
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
El agua corriente no se corrompe y a los goznes de la puerta no los carcomen los gusanos.