Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Calle mojada, caja cerrada.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Mucho ojo, que la vista erro.
A persona lisonjera no le des oreja.
Buey muerto, vaca es.
Todos tenemos pelitos en el culo y no nos los vemos.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
El que en Agosto duerme, velará en Septiembre.
Puso pies en polvorosa.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Moza dominguera no quiere lunes.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
No hay nada más caro que lo regalado.
Quien no canea, calvea.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
Me traen por la calle de la amargura.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Si hay belleza en la persona, habrá armonía en la casa.
Al bobo, múdale el juego.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Mejor solo que mal acompañao.
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Allega, allegador, para buen derramador.
Quien se duerme, no pesca peces.
Ser más bueno que el pan.
Del necio, a veces, buen consejo.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
No acose, que la están peinando.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Sin segundo, no hay primero.
Oye primero y habla postrero.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.