El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
El corazón de una persona mala nunca es puro.
Si vives de fiado, vives señalado.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Como se vive, se muere.
No jales que descobijas.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
De esta agua no beberé.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?
Una que hice y tres que pensé hacer, cuatro que me apunté.
En cualquier batalla pierden vencedores y vencidos.
Son cáscaras del mismo palo.
Al dedo malo, todo se le pega.
No puedes tapar el cielo con la mano.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Cuando vayas a comer, bebe por primera vez.
Hablar bajo y obrar alto.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
No todo el que llora, de pena llora.
Ara bien y cogerás trigo.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Lo que no cuesta no vale.
Al roble no le dobles.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Un mal pequeño es un gran bien.
Penas amargas, son menos largas.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.