Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
Los pesares envenenan la sangre.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Más aburrido que bailar con su hermana.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Tropezando se aprende a caminar.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Para saber, has de leer.
Gato dormilón, no pilla ratón.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Bebe por calabaza y no te pondrán tacha.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
La felicidad no crece en el huerto del envidioso
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Sobre la cola del león no se sienta nadie.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Que todo es ilusión menos la muerte.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Un espejo no sabe ser embustero.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Cuando tu ibas, yo venia.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
El toro y el gallo en el mes de Mayo.
El hambre es el mejor cocinero.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
De perdidas al río.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
El hombre es para el hombre un espejo.
El tiempo es como una flecha que vuela.
El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.
Helada sobre lodo, agua sobre todo.